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La langosta permite muchas y muy variadas preparaciones,
frías o calientes: hervida, a la parrilla, al vapor,
en ensalada, en vinagreta, en salpicón, en sopas
y cremas como la célebre bisque y en consomé,
en mousses, en soufflés o en guisos.
También en croquetas, con salsas diversas, con crema,
con tomate, con estragón y otros condimentos, con
pasta, con arroz y en risotto, con caviar, con foje-grass,
con otras carnes y mariscos, como la paella y la zarzuela
u ópera de mariscos .
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